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Coronas de porcelana

La corona o funda de porcelana es un recubrimiento total del diente que simula toda la anatomía externa del diente natural. Su espesor oscila entre 1-1,2 mm. Se pueden confeccionar solamente con porcelana, o bien con un núcleo de otro material para darle más consistencia, como metal o más recientemente la alúmina ó el zirconio.

Casos clínicos

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Técnica paso a paso

El diente debe ser reducido en todo su contorno entre 1,0 y 1,2 mm con una forma cónica de 6º, de modo que al colocar la corona, ésta se deslice por las paredes del diente hasta encajar perfectamente y de forma totalmente hermética. Una vez concluida la preparación se hace un molde y se coloca una corona provisional. Una vez realizadas las pruebas de adaptación, se cementa con un adhesivo ó cemento especial.

Indicaciones

Se emplean cuando se ha perdido una gran cantidad de tejido dentario, por ejemplo tras una gran caries o un traumatismo, ya que la retención de una carilla o un empaste resultaría muy difícil debido a la gran pérdida de estructura dentaria. También se emplean en casos de dientes endodonciados, para dar consistencia a todo el diente y evitar posibles fracturas, ya que los dientes endodonciados se encuentran muy debilitados tras el tratamiento.

Coronas sin metal

Las coronas ó fundas de porcelana se utilizan para cubrir los dientes debilitados aportando la belleza de la porcelana y la resistencia del metal. Es necesario reducir el diente tan sólo 1,2 mm en todas sus dimensiones para crear el espacio necesario para los componentes de las fundas.
Hoy en día cada vez son más demandados las coronas de cerámica sin metal debido a la altísima estética que proporcionan.
El zirconio es un material altamente biocompatible con una gran dureza y además es blanco, convirtiéndolo en un material con unas propiedades funcionales y estéticas excelentes para la odontología.
Hoy por hoy es sin duda el material con el que obtiene la mejor estética posible en reconstrucciones que antiguamente hubieran necesitado componentes metálicos menos estéticos.
El Zirconio tiene una resistencia a la flexión de 900 mega-Pascales, un modulo de elasticidad de 200 Giga-Pascales y una dureza de 1300 Kg/ mm2.
Estas propiedades lo convierten en un material excelente para soportar las fuerzas masticatorias.

Coronas sobre implantes

Los implantes dentales son unas raíces artificiales de titanio que surgen para dar respuesta a las necesidades estéticas, masticatorias y fonéticas que quedan disminuidas tras la pérdida de los dientes naturales.
Ante la ausencia de uno o varios dientes los pacientes solicitan la opción de tratamiento que les solucione el problema estético y funcional de la forma más conservadora posible, es decir evitando reducir los dientes adyacentes para la preparación de un puente, y esto sólo se consigue mediante los implantes dentales.
Aunque a lo largo de la historia se han desarrollado muchos materiales, el material que se usa hoy en día es el titanio.
El titanio no es sólo un material muy biocompatible con el organismo humano, sino que además presenta una capacidad por la cual el hueso vivo se une de forma íntima a su superficie.
De esta forma el hueso acepta el titanio como si en realidad formara parte de la estructura del propio organismo produciendo de esta forma una soldadura biológica.
Una vez que los implantes han cicatrizado, se estabilizan sobre ellos las prótesis (fundas) que funcionan exactamente igual que dientes naturales.
Los implantes dentales nos permitirán masticar con total comodidad, sonreir y hablar con la misma seguridad que con nuestros propios dientes.
En algunos casos concretos y favorables, al paciente, tras someterse a la cirugía de implantes, se le puede colocar una prótesis provisional el mismo día de la cirugía. Este tipo de tratamiento proporciona el más alto nivel de confort, rehabilitación y readaptación del paciente a la vida diaria, pero para que pueda realizarse, se deben reunir una serie de características indispensables para llevarlo a cabo.